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LA ESCUELA ESPAÑOLA DE CAZA 

SALUDA DEL DIRECTOR

Quisiera transmitir un afectuoso saludo de cercanía a todos los federados y federadas del Estado. La Escuela Española de Caza es una institución docente, con una marcada vocación de servicio público, dependiente de la Real Federación Española de Caza. Trabajamos en beneficio de la formación del cazador moderno, y en general de los operadores cinegéticos y de todas las personas relacionadas con el mundo de caza, para dotarles de los conocimientos necesarios para afrontar con mayores garantías los retos y exigencias actuales del ejercicio de la caza.

Como eje de todo su ideario, la Institución asume la educación en una caza conservacionista, que no sólo garantice la sostenibilidad de los recursos naturales, sino que mejore también el entorno natural sobre el que se proyecta. Esperamos pues que todas nuestras actividades docentes sean del agrado de nuestros federados y federadas y les animamos a participar activamente en todas ellas.

 

Albert Ituren.

 

OBJETIVOS

VOCACION DE SERVICIO PÚBLICO

Hace ya algunos años que vengo reflexionando sobre la formación en el mundo de la caza. Por aquel entonces escribía cosas obvias que hoy conviene recordar (porque a veces parecen olvidadas) como que la educación era un derecho fundamental del ser humano, que junto a la sanidad y la previsión social formaban la columna vertebral del Estado Social en el que vivimos. Como derecho subjetivo que es, puede y debe ser exigido a los poderes públicos y, en su consideración de garantía institucional, obliga a estos a crear el servicio público de enseñanza. Tan elevada carga axiológica posee, que incluso se convierte en determinadas condiciones en un derecho irrenunciable, que se traduce en la obligación de asistir a los centros educativos. Por lo demás, desde un punto de vista ontológico, no puede medirse la madurez cultural e intelectual de una persona sin ponderar el nivel de enseñanza de la sociedad en la que vive. Por eso concluía que no cabía mejor opción frente a cualquier crisis que invertir en educación. Lo sabe bien Alemania y Japón que a pesar de los desastres de la guerra han edificado en pocos años su hegemonía tecnológica sobre la base de su sistema educativo y la inversión en investigación, desarrollo e innovación. O Finlandia, que fue capaz de superar su grave crisis económica cambiando su modelo productivo anclado en su tradicional industria de la celulosa por la industria de las telecomunicaciones y el diseño. Todos ellos utilizaron siempre la misma máxima: más educación, después más educación y por último más educación. Porque como es bien sabido, no se producen los avances sociales por casualidad.

En cambio, nada parecido ha ocurrido en el mundo de la caza. Al margen de que a las Administraciones nunca les ha importado seriamente la caza, más allá de las cuestiones de orden público, ni menos aún la formación de los cazadores, hace tiempo que nos encontramos en una galopante crisis de vocaciones. Sólo hay que ver el descenso en el número de licencias, y la sensación que se tiene de que no entran los mismos que salen. Son varias las causas de este fenómeno y explicarlas posiblemente excediera la capacidad formal de este foro, pero algo debe de haber de desánimo, mala publicidad, endurecimiento de los requisitos para su práctica, etc., y que también, por qué no decirlo, que algo habremos hecho mal desde las instituciones deportivas. En todo caso, diagnosticada esta patología conviene preguntarse con qué modelo educativo contamos nosotros para hacer frente al problema. En la caza, el modelo histórico de educación ha sido la tradición. Aquí todo el sistema se ha fiado a la transmisión oral de conocimientos, cuando no al más puro instinto autodidacta. Los cazadores aprendíamos de nuestros mayores y de lo que nosotros vivíamos en el monte. Sin embargo, la fuerza de los hechos ha demostrado que sólo con eso no basta. Hoy en día ese modelo de aprendizaje es totalmente insuficiente por sí mismo. La razón es bien conocida por todos. Por una parte, cada vez son más las normas que regulan nuestra disciplina y que hay que conocer. Me gusta recordar que ni hoy cazamos como lo hicimos el año pasado, ni probablemente el año que viene cazaremos como lo hacemos hoy. Y ello, aun siendo una tara para la seguridad jurídica y también a veces para el sentido común, no deja de ser una realidad que hay que afrontar, máxime cuando se debe asimilar la producción normativa de diecisiete parlamentos autonómicos, más el central, y también el comunitario, que en materia medioambiental es especialmente prolijo. Por otra parte, las exigencias de seguridad en las cacerías se han impuesto sobre el paradigma de la responsabilidad, y todavía se van a incrementar más en los próximos años, por lo que conviene profundizar en el estudio de la prevención de riesgos y la evitación de accidentes. Y por último, los modelos de gestión de los aprovechamientos cinegéticos se han tecnificado considerablemente, optimizando los resultados para buscar la compatibilidad y la sinergia con otras actuaciones y aprovechamientos sobre el medio natural. Pues bien, todo ello es necesario que sea conocido y dominado por el cazador moderno si no quiere quedarse anclado en el pasado, o caer vencido por las exigencias de la caza moderna. Renovarse o morir. Y conviene destacar que todo ello no es incompatible con que siga la tradición. Por supuesto que siempre existirá una parte, unida al arte y al deporte, en el que los padres seguirán enseñando a sus hijos, familiares a familiares, amigos a amigos, etc. Eso no puede perderse. Pero lo cierto es que las nuevas realidades nos obligan también a reciclarnos y formarnos convenientemente si no queremos quedarnos en el camino o arrastrar errores históricos que nos lleven a escenarios de evidente involución. Y para ello, la fórmula ya está inventada. Ante la crisis: más inversión en educación.

Afortunadamente, en su día, la RFEC fue pionera en crear la Escuela Española de Caza como punta de lanza para romper ese estancamiento formativo, dispensando por primera vez a todos los federados y federadas del Estado una educación de calidad, permanente y de fácil acceso. A todos aquellos que participaron en ese proyecto, incluso cuando aún se encontraba en agraz, hay que darles las gracias y valorar enormemente su contribución al mundo de la caza. Del mismo modo que hay que agradecer y reconocer el trabajo realizado a todos los que a lo largo de todos estos años han formado parte de la Escuela Española de Caza, y a aquellos otros que han participado en sus actividades. Es voluntad de la EEC contar con todos ellos también en el futuro para que aporten su experiencia y conocimientos.

Ahora, afrontamos una nueva etapa en la que sin duda corresponde intentar dar si cabe un salto cualitativo en el desarrollo de la Institución. No descubro nada si digo que no es un momento fácil. Más bien al contrario. A la división de nuestro colectivo se une la implacable crisis económica a la que nos enfrentamos, y que en el caso de la Escuela ha supuesto la reducción de un 70% de su presupuesto. Todo ello lastra sin ambages cualquier iniciativa novedosa que se quiera emprender. No obstante, es nuestro deber intentar mantener la actividad de la Institución, lógicamente siendo conscientes de sus limitaciones, pero sin renunciar a ningún objetivo. Y en particular, para tratar de ofrecer a nuestros federados y federadas una formación de calidad, accesible, variada, permanente y a un coste asequible.

Por eso nuestro principal objetivo ha sido tratar de modernizar algunas parcelas que pensamos pueden ser estratégicamente muy interesantes de cara al futuro de la Escuela y por ende para nuestro colectivo, y que aportan novedades de calado a la formación. Por una parte, se ha puesto en marcha el proceso para habilitar a la RFEC como centro homologado por la Dirección General de Seguridad de la Guardia Civil para impartir la docencia correspondiente al título de guarda particular de campo, especialidad de caza. Esto sin duda permitirá a la RFEC ofrecer a nuestro alumnado una formación que suponga una alternativa de trabajo tan necesario en la actualidad.

Por otra parte, se ha iniciado también el proceso de tecnificación de nuestra formación deportiva a través de la aprobación por parte del Consejo Superior de Deportes de una formación reglada. Ello supone sin duda un gran avance en la calidad de la formación dispensada a nuestros federados y federadas, y especialmente en el reconocimiento administrativo de la docencia cursada, pues superada la misma, el alumnado obtiene un certificado oficial de enseñanza avalado por el Consejo Superior de Deportes, conforme a los estándares oficiales de calidad y excelencia educativa. Para ello, se convocó a todas las federaciones autonómicas a que participaran con un representante en las comisiones, y así se han constituido primeramente dos comisiones de expertos encargadas de redactar el borrador de plan formativo de las especialidades deportivas de tiro y adiestramiento de perros de caza. Como coordinador de la comisión de adiestramiento de perros de caza se nombró a José Juan Lavilla Bayego, y en la de tiro a Albert Ituren. Conviene detenerse en este momento para agradecer muy sinceramente el alto índice de participación y asistencia en las dos comisiones y el esfuerzo y trabajo de sus miembros en la obtención de este objetivo.

En tercer lugar, la EEC ha iniciado también los contactos y trámites para implantar una plataforma digital que albergue un aula virtual para el desarrollo de sus cursos y actividades. Somos conscientes que en la sociedad actual moderna contar con esta herramienta de trabajo es sin duda indispensable para facilitar el acceso del alumnado a la formación con independencia del lugar en el que se encuentre. Además de incrementar enormemente la comunicación y mejorar la calidad, ahorrar costes y tiempo de desplazamientos. Se trata de una plataforma digital desarrollada por el Comité Olímpico Español, que cede gratuitamente a la EEC, y que ésta, como titular de la cesión, pone también a disposición de las escuelas autonómicas para sus actividades formativas.

En otro orden de cosas, es también intención de la EEC promover congresos y encuentros de ámbito estatal de cada modalidad deportiva o especialidad. Se trata con ello de propiciar un gran foro de encuentro estatal para profesionales, expertos, docentes y en general personas ya iniciadas en cada materia para intercambiar conocimientos, experiencias, y profundizar en el perfeccionamiento de las técnicas propias de cada modalidad deportiva o especialidad. Se pretende también con ello encontrar una parcela de actividad dedicada a los estudios e investigaciones más avanzados, así como a los métodos y estándares de última generación aplicados a las modalidades deportivas y que sean la vanguardia de la tecnificación deportiva de cada especialidad.

Por último, la EEC pretende estar al servicio de todas las federaciones autonómicas que no cuenten con Escuela propia para colaborar con las mismas en la programación e impartición de los cursos que voluntariamente soliciten para realizar en el ámbito de su territorio, atendiendo sus concretas necesidades y disponibilidades materiales. Del mismo modo, se encuentra abierta a la impartición de formación técnica proveniente de cualquier iniciativa de nuestro colectivo así como la propia que la misma EEC programe en el ámbito de las competencias de la RFEC.

Esperamos que todo lo expuesto sea del agrado e interés de nuestros federados y federadas porque para ellos exclusivamente dedicamos todo nuestro esfuerzo.

Por último, quisiera agradecer la unanimidad de los directores autonómicos presentes o sus representantes en proponerme para dirigir la EEC. Creo sinceramente que no lo merezco. Entre ellos había personas mucho más válidas que seguramente lo haría mejor que yo. Lo único que podemos garantizar es que trataremos de cumplir los compromisos que entre todos alcanzamos en beneficio del interés público y nuestro colectivo y que se han plasmado en el programa que acabo de relatar sucintamente. Porque afortunadamente los cargos pasan, pero las instituciones permanecen.

Albert Ituren.

COMISIONES ACADÉMICAS DE TÍTULOS (CAT)

C.A.T. ADIESTRAMIENTO Y GUÍA DE PERROS DE CAZA

Coordinador: José Juan Lavilla Bayego


HISTORIA DE LA ESCUELA ESPAÑOLA DE CAZA

 

La Escuela Española de Caza (EEC) fue creada por D. José Mª Blanc durante su mandato como presidente de la Federación Española de Caza, el 22 de marzo de 1979. se inauguraron los cursos el 27,28 y 29 de abril de dicho año.  Se contó como alumnos con los presidentes y secretarios de las distintas federaciones provinciales de caza con el fin de que en su día y a la vista de los resultados de este curso pudieran ser los promotores de los distintos cursos que se impartirian lográndose así la expansión deseada de las enseñanzas de la Escuela Española de Caza.

 

Posteriormente, en 1997, D. Manuel Andrade, entonces presidente de la Federación, encomendó la dirección a D. José Luis Garrido, que también confirmó en el año 2001, el actual presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC), D. Andrés Gutiérrez Lara.

 

El año 2006 fue un año de transición en la EEC, en el que su Director D. José Luis Garrido solicitó al Presidente de la RFEC su relevo al frente de la EEC. D. Patxi Andión González le sustituyó como nuevo Director desde Junio de 2006.

 

En el año 2013 Patxi Andión Fue sustituido por Albert Ituren Oliver.

 

 

Actualizado (Lunes, 24 de Febrero de 2014 13:17)

 

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