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Juan Theureau: "con la cría en cautividad para el Silvestrismo no se soluciona ningún problema de conservación"

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Juan M. Theureau de la Peña, ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid, ha ostentado diversos puestos técnicos relacionados con la caza, pesca y medio ambiente como funcionario en la provincia de Valencia hasta que en el 2000 es nombrado Jefe de Servicio de Caza y Pesca en Valencia, desde donde intervino en la regulación del Parany, así como en numerosas normativas y actuaciones en materia de caza. En 2012 abandona la Administración para trabajar por cuenta propia siendo, desde ese momento, colaborador de la Plataforma en Defensa del Silvestrismo aportando su amplia experiencia y conocimientos sobre esta modalidad y sobre la normativa europea y nacional en materia de Medio Ambiente.


PREGUNTA -Los grupos de presión contra el Silvestrismo consideran que la cría en cautividad es la alternativa a las capturas del Silvestrismo. ¿Está de acuerdo con esa postura?


RESPUESTA -No, en absoluto. Pero permítame primero una visión global del asunto, para luego ser más concreto.


La Directiva de Aves, en el artículo 9.1 c) reconoce implícitamente la existencia de singularidades regionales en toda Europa, siendo voluntad de la Directiva perpetuar, como excepción, determinados modos de caza o captura. Sin ese artículo, no existiría la caza de torcaces con redes en pasos tradicionales, o diversas modalidades de caza de tordos en Francia, Italia o Baleares, u otras modalidades de captura de fringílidas en Francia o Austria u otros países, todas ellas desaparecerían si no existiera ese apartado. Y sin él, tampoco podría existir el silvestrismo. pues bien, la cría en cautividad como solución satisfactoria es una daga que apunta, en apariencia, sólo al silvestrismo, pero de lograr su éxito apuntará a la aniquilación de cualquier otra manifestación singular o regional de modos de caza, sin muerte o con ella, por muy compatible que sea con la conservación de las especies; ello, por la sencilla razón de que la cría en cautividad de torcaces, zorzales u otras aves; por mínima que sea, es posible, o en el caso de la captura con muerte, la escopeta es otra solución no prohibida y satisfactoria para el que lo quiera ver así.


Ello, sería vaciar de contenido práctico al artículo 9.1.c), cosa que ni quiere ni pretende la Comisión. Por lo tanto, esgrimir la cría en cautividad como solución satisfactoria es incongruente, especialmente si se atiende a los objetivos estratégicos de la Directiva de Aves, claramente expuestos en el artículo 2 de la misma y en diversos documentos de la Comisión.


En definitiva, si se acaba el silvestrismo se acabaron todas las singularidades regionales de caza o captura en vivo o con muerte en Europa.


De una manera más concreta respondo ahora a si la cría en cautividad es o no una solución satisfactoria para el silvestrismo. Lo diremos con un ejemplo, no es lo mismo que el hombre haya llegado a la luna, a que a la luna se pueda trasladar una ciudad entera y seguir funcionando allí todos sus habitantes. A nivel técnico, hay un abismo, entre una cosa y otra. Pero además existe un abismo o problema social si los habitantes de una ciudad o pueblo no quieren irse a la luna.


El ejemplo no es un ejemplo cualquiera, pues para gran asombro, he escuchado como por técnicos muy influyentes en el Ministerio se argumentaba, banalizando, que si se había llegado a la luna era evidente que se podía criar pardillos, obviando y omitiendo, además, más bien silenciando, el contenido 2 de las Directivas de aves y hábitats, que por cierto está sin transponer a la ley 42/2007 de Biodiversidad.


Con esa banalización se desatiende lo principal del asunto ¿estamos o no ante un problema de conservación de aves? Y no lo estamos.
El silvestrismo, tal como se autoriza y se controla, es compatible con las poblaciones de aves fringílidas, no siendo ningún problema de conservación para ellas. Por lo tanto, con la inventiva de la solución satisfactoria de la cría en cautividad para el silvestrismo no se soluciona ningún problema de conservación, pero sí se origina un problema social donde no lo había. El cómo es posible que se atienda dicha inventiva, es explicado de manera muy sencilla y resumida por silvestristas y colectivos de cazadores: se debe al "silvestrazo", si bien deberían mirar también ellos en su propio tejado, me refiero al inmovilismo o haber pasado los años viéndolas venir.


Para mí, atender dicha inventiva es el camino de la victoria del animalismo frente al humanismo, como ya han apuntado diversos senadores en Francia, ante el auge de las posturas animalistas.


Podemos decir, que la cría en cautividad como solución satisfactoria es la excusa para satisfacer el deseo de impedir el silvestrismo y, para muchos, antes de conocer en qué consiste.


P.- Qué diferencia hay entre que la cría en cautividad de fringílidos sea posible y que ésta sea una alternativa viable a las capturas?


R.- Quizás el ejemplo anterior de la luna sea bastante aclaratorio. No es lo mismo que haya quien críe, ciertas aves fringílidas, con notable dedicación y medios, a que la inmensa mayoría de quienes han intentado criar, tras forzarles, no lo hayan conseguido ni puedan hacerlo en un futuro. No lo han conseguido, puestos a ello desde hace ya 6 años (desde 2011), si bien los intentos vienen de hace mucho tiempo.


Tampoco pueden adquirir las aves comprándolas. Aun pudiendo adquirir unas poquísimas aves, que una minoría de otra afición bien distinta cría, esas aves no son aptas para uno de los fines del silvestrismo, ya que dichas aves se crían para concursos de belleza o postura. Dicho de otra manera, los silvestristas no quieren jugar al fútbol en un campo de fútbol sala, ya que no es lo mismo. El que de partida no sea lo mismo un concurso de belleza a un concurso de canto, hay a quien, después de saberlo, le resulta indiferente: "deberéis concursar con otras reglas en los concursos", obviando el artículo 2 de la Directiva de Aves. Los silvestristas además no quieren renunciar al contacto con el campo y poder seguir capturando en pequeñas cantidades, por lo que el asunto tiene una relevancia social trascendente.


P.- Explíquenos de manera clara y sencilla: ¿Qué factores habría que tener en cuenta para que la cría fuera una alternativa real y viable a las capturas?


R.- Esta pregunta parece que centra la cuestión en cuestiones exclusivamente técnicas, y no es así. Las cuestiones técnicas son de considerable importancia, pero no definitivas, sobre todo cuando las cosas no son o blanco o negro. Pondré un ejemplo: todos los medios de caza no selectivos están prohibidos y uno puede pensar que la cetrería por no ser selectiva está prohibida. ¿Lo está?: no lo está, pero lo estuvo en España, precisamente por ser no selectiva, y figuró en un anexo de métodos prohibidos para la caza para toda España. Con ello el Estado español, tras la Ley de Conservación de Espacios y Especies de 1989, en un Real Decreto amplió el anexo de la directiva de Aves, incluyendo la cetrería como método prohibido por su no selectividad, cuando la UE no lo contemplaba como tal. De hecho, la cetrería por no selectiva, se prohíbe en determinados ámbitos para evitar la captura accidental de especies con alto nivel de protección (ciertos cotos de aves acuáticas)


Hoy, en general, la cetrería no sólo no está prohibida, sino que es reconocida Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Y como tal ha de conservarse de manera activa y no con sucedáneos. Cierto es que sin ser totalmente selectiva bien planteada no es ningún problema de conservación de aves.


Con ello vengo a expresar que, aunque en un asunto haya luz a nivel técnico, los legisladores o los políticos pueden determinar unas veces en un sentido y otras en otro. Es su responsabilidad. En España en muchas ocasiones parece que los políticos depositan esa responsabilidad en un informe técnico, que puede ser más o menos objetivo o estar más o menos bañado de ideologías o principios más o menos racionales. Su deber es saber diferenciar unos de otros, pero no pueden si sólo existe un informe y encima cacareado, no cabe duda que ese "cacareo" se produce muchas veces por intereses y no cabe duda que fácilmente acaban perdiendo las minorías o los peores organizados. Otras personas o técnicos han explicado esto mejor utilizando otros ejemplos para poner en evidencia que la ciencia puede apuntar por una cosa y adoptarse otra, por múltiples razones. Me refiero al caso del vaivén de decisiones políticas en cuestiones como la caza de ánsares.


P.- Las Federaciones Autonómicas de Cataluña, Andalucía y Murcia pusieron en marcha un proyecto para evaluar la viabilidad de la cría en cautividad como alternativa a las capturas. ¿En qué punto se encuentra ese estudio?


R.- Existía una necesidad de documentar la realidad de las posibilidades de la cría en cautividad. No bastaba decir que se adivinaba o se sabía por experiencia que la cría no iba a servir a los silvestristas para proveerse de aves, pues este argumento a nivel jurídico no era admisible. Además, entre técnicos había criterios muy dispares. Era preciso constatar de manera científica unos resultados veraces de la cría en cautividad, y sólo tras los resultados podía tomarse una decisión política respecto el futuro del silvestrismo. Por lo tanto, el Ministerio dio luz verde a esos estudios, a la vez que matizó las Directrices de 2011 a petición de la Real Federación Española de Caza, reconociendo que no siendo viable en ese momento la cría en cautividad de aves fringílidas, se podrían seguir dando excepciones mientras se desarrollaban los estudios pertinentes.


Los estudios ya están finalizados, no hacen falta más para que a nivel político se tomen decisiones. Se ha constatado por el ICO el fracaso de la cría en cautividad.


P.- ¿Existen estudios anteriores de este tipo en relación a este tema?


R.- Un estudio válido como el del ICO, no existía y era preciso hacerlo.


P.- ¿Por qué no se ha hecho valer los estudios del ICO desde la Administración? A nivel técnico, ¿qué cree qué le faltaba al estudio para que las conclusiones fueran tenidas en cuenta en el problema del Silvestrismo?


R.- En verdad no lo sé, no sé con certeza que CCAA lo apoyan y cuáles no. Sé que hay aprobadas Proposiciones No de Ley en varios parlamentos autonómicos, son PNL de apoyo al silvestrismo, pero no sé su vigencia. Hoy ya se tiene el estudio del ICO y por lo tanto el Ministerio y las CCAA deberían determinarse, no faltaba nada al estudio del ICO. El estudio constata de manera objetiva y científica una realidad y no usurpa responsabilidades políticas.


P.- ¿Desde su punto de vista cuál debería ser la decisión correcta de las Administraciones a resultas de los estudios del ICO?


R.- La decisión correcta es no mentir.


A nivel político, con los estudios del ICO, se puede decir sí al silvestrismo. No soy el único técnico que lo ha suscrito.
Y también, se podría decir No al silvestrismo, por mera prohibición ideológica, pero sin esconderse tras "exigencias de la Comisión". En este caso, de esconderse en medias verdades, o "exigencias" entre comillas, para mí equivale a mentir. Lo que ha pasado hasta ahora, es que las decisiones se han tomado con la escasa "información", que ha llegado de un colectivo muy bien organizado, frente a la de otro diseminado y que no estaba organizado.


Ha dejado de ser así. Debe haber una nueva determinación respecto las Directrices de 2011, que, en principio, desde mi punto de vista, puede no ser igual para todas las CCAA. Se puede reconocer, en esa nueva determinación que, a la vista de la información científica disponible y que ahora se tiene, que cualquier Comunidad Autónoma puede seguir otorgando autorizaciones de capturas en el campo de manera controlada, sin perjuicio de aquella CA que quiera prohibirlo lo haga. En este segundo caso hay que ser franco, sin necesidad de buscar al silvestrismo una solución satisfactoria, no hay obligación de inventársela si ideológicamente lo que se quiere es prohibir el silvestrismo. De hecho, abogar o propugnar la cría en cautividad sí es, o sería, generar un problema de conservación y por lo tanto no se debe.


P.- En relación a la Administración, el Comité Científico del MAGRAMA publicó un dictamen avalando la cría en cautividad como alternativa posible. A nivel técnico, ¿qué opina de este informe?


R.- He realizado por encargo de los diferentes colectivos silvestristas, un informe al Dictamen del Comité Científico. Me sorprendió leer el Dictamen, basta leer tanto el Dictamen como mi informe para formarse una opinión.


P.- ¿Qué le sorprendió?


R.- Mi sorpresa se denota en el informe que hice, y a él me remito.


P.- ¿Qué cree que ocurriría si se sustituyen las capturas por cría en cautividad? ¿Los aficionados podrían seguir practicando esta modalidad?


R.- Prohibir las capturas en el campo conducirá sin duda a la baja progresiva en el número de silvestristas y concursos. Algunos sí continuarán siendo silvestristas, serán algunos pocos privilegiados que puedan dedicar muchos recursos y tiempo a la cría y otros que seguirán siéndolo gracias al furtivismo. Desde el punto de vista de conservación lo peor sería que continuase el silvestrismo gracias, en parte, a la compra-venta de aves.


En cualquier caso, mi pronóstico sería el de menos silvestristas y el de no más aves en el campo, incluso hasta menos aves en el campo.


P.- ¿Existen datos del impacto de las capturas de fringílidos en sus poblaciones? ¿Puede aportarlos?


R.- Podríamos estar hablando de algún posible impacto en el caso de no haberse concedido capturas en pequeñas cantidades, no ha sido así. Al concederse cupos en pequeñas cantidades no hay impacto posible.


Obviamente, los cupos fijados desde el Ministerio cumplen con el criterio de pequeñas cantidades, no podría ser de otra manera, y estos, para 2012, fueron, aproximadamente, de 425.000 aves para un total de 5 especies de fringílidas.


Por lo tanto, ese cupo de capturas anual no supone impacto alguno sobre las poblaciones de aves fringílidas.


P.- ¿Los cupos están bien fijados?


R.- Una cosa es lo que significa pequeñas cantidades y otra cosa es el cupo a establecer. El valor límite de lo que se considera pequeña cantidad, para una especie concreta, se determina de acuerdo a los criterios aprobados por la Comisión o el Comité Ornis, y para el cálculo ha de partirse de datos y cuánto mejores sean los datos mejor.


Lo principal es asegurarse que los cupos no rebasen el valor límite de pequeña cantidad calculado de acuerdo a los criterios por la Comisión.


Es y ha sido muy común confundir el límite de pequeñas cantidades con el cupo a establecer, cuando son cosas muy diferentes. El cupo, cuando las necesidades son muy escasas, puede estar muy por debajo del valor límite de pequeñas cantidades.


P.- ¿Se han fijado con buenos datos el valor límite de pequeñas cantidades?


R.- Si se ha procedido o no a un buen cálculo de ese límite, puede tener su controversia técnica, pero en mi opinión no es algo que deba preocupar ni al silvestrismo ni a los que lo quieren abolir. Ello, por la sencilla razón, de que el límite de pequeñas cantidades, está por encima de las necesidades del silvestrismo. La diferencia es tan amplia que puede estar calculado sin el debido rigor, ello, tanto el límite de pequeñas cantidades como el de necesidades del silvestrismo.


En la práctica, desde las Directrices de 2011, es cuando el silvestrismo se ocupa de este tema y está interesado en que haya rigor; ello, es bueno. A los que lo quieren abolir, en lógica, el rigor en esto no les interesa.


A día de hoy, en mi opinión, 425.000 capturas y enjaules de aves, para a partir de ese número hacer la selección y liberar las restantes, sería el número a mantener hasta contar con trabajos técnicos de más rigor, si hicieran falta. Ello por ser esa cantidad la aprobada para 2012 a nivel nacional y contando con el mismo número de silvestritas que en 2012. ¡Claro!, estamos en la hipótesis de que no exista una prohibición en la concesión de excepciones, excepción que sí contempla y permite la Comisión Europea y conceden otros países.


En un futuro, los datos de poblaciones de aves con los que se podría contar, serían los aportados por el programa SACRE para las poblaciones reproductoras y para contingentes migratorios, en el caso de la CV, los estudios realizados por la Universidad Politécnica de Valencia, que lamentablemente han sido paralizados.


P.- Por último, ¿según Vd, parece que el rigor no interesa?


R.- En los extremos no interesa el rigor, ni a unos ni a otros.


Cuando una ideología quiere imperar igualando las leyes o su aplicación para que nadie haga lo que a uno no le gusta, el rigor no es que no interese, es que sobra. El rigor sobra cuando quieren convertir a todos a la fuerza en animalistas. Ese animalismo extremo se enfrenta no sólo a otro extremo, sino también a un humanismo, que por principio es compatible con la conservación de la naturaleza y con el debido trato a los animales. El animalismo es tan fuerte que a los senadores franceses que han escenificado su oposición a los animalistas ya se las ha dicho de todo.


Por contra, al silvestrismo, le ha costado mucho aceptar y comprender, que su actividad ha de estar muy bien controlada, y proporcionada a sus fines. No me refiero a sus dirigentes sino a quienes representan. Y aún hay, sin duda, quien a nivel individual quiere zafarse de un control riguroso, estos han sido grandes enemigos del silvestrismo.

 

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