| A
lo largo de toda la historia del mundo, destaca la acción
de cazar en el ser humano por necesidad o recreo y de ella
hay abundantes y expresivos testimonios.
Opinaba
Miguel de Cervantes que: “El ejercicio de la caza es
el más conveniente y necesario. La caza es una imagen
donde aparece reflejada la estratagema, astucia, insidias
para vencer al contrincante, padecense en ella fríos
grandísimos y calores intolerables, menoscabanse el
ocio y el sueño, corroboranse las fuerzas, agilizanse
miembros de quien las usa y en resolución es ejercicio
que e puede hacer sin perjuicio de nadie y con gusto de muchos”.
|

D. Miguel de Cervantes |

D. José Ortega y Gasset |
La
importancia de la actividad cinegética la sintetizó
José Ortega y Gasset con estas palabras: “la
enjundia de esfuerzo y hazaña que lleva dentro la caza,
en su mejor estilo ha hecho que siempre se considerase una
gran pedagogía, como uno de los métodos preferentes
para educar el carácter”.
Vamos a recorrer de una manera sintética las vicisitudes
de la caza y veremos claramente que nos estamos refiriendo
a la historia de la humanidad desde sus comienzos. Remontándonos
a la edad de piedra. El hombre buscó por medio de trampas
y rudimentarias armas su cotidiano alimento. A causa de esos
precarios medios para cazar, de la reducida población
y de las especiales condiciones naturales, glaciales y postglaciales,
se debe suponer que existirá una gran abundancia de
animales en relación con el numero de cazadores, pero
también es evidente que solo una pequeña parte
de dicha fauna podía tomarse en consideración
desde el punto de vista cinegético habida cuenta de
la formidable capacidad de defensa y de la impresionante anatomía
de la mayoría de los ejemplares de aquella época
frente a la debilidad de sus posibles perseguidores humanos. |
| La
ruda vida de aquellos cazadores era patente no solo por los
grandes cambios climáticos sino que tenían que
convivir con una fauna impresionante y, generalmente agresiva,
resultado de la evolución de las formas animales que
había adquirido formidable desarrollo durante las eras
secundaria y terciaria.
La
península ibérica estaba poblada en aquella
época por elefantes, rinocerontes, hipopótamos
y otras muchas especies más corpulentas desaparecidas
de nuestras latitudes hace miles de años. |

Pintura Rupestre |

Restos de Fósiles |
Es
obvio que de aquella lejana edad prehistórica no existen
datos concretos, ni sólidos elementos de juicio que
permitan hacer un cálculo, ni aproximado, entre la
proporción entre cazadores y animales que, por sus
características y utilidad podían catalogarse
de interés cinegético.
La abundancia de restos de
armas prehistóricas sobre suelo ibérico prueba
que se perseguía y luchaba con tenacidad para capturar
peligrosas o veloces animales salvajes; y no solo se ponía
en juego para ello un esfuerzo físico y un derroche
de habilidad, sino que se recurría a la esotérica
ayuda de la magia, por medio de representaciones de las siluetas
de los animales en las paredes y techos de las cavernas donde
habitaban aquellos hombres primitivos. |
| Esto
nos hace suponer con bastante fundamento que aun en la edad
de piedra, con fama de paraíso zoológico no
había un exceso de animales de caza propiamente dichos
en la península ibérica, aunque dicha fauna
fuera variada y abundante en lo que a especies no cazables
se refiere. Y si hacemos hincapié en esta presunta
penuria de riqueza cinegética en un pasado muy lejano,
es porque, como luego veremos, lo mismo ha sucedido a lo largo
de todas las edades de la historia de España.
Es
lógico imaginar que las primitivas estrategias venatorias
debieron de consistir en fatigosas batidas de acoso de las
reses hacia una propicia depresión natural o artificial
del terreno, para que por allí se precipitaran hacia
la muerte o por, lo menos, quedaran lo suficientemente inmovilizadas
para una fácil captura, ya que con las rudimentarias
armas que utilizaban era evidente que no permitían
abatir robustas piezas en plenitud de libertad y facultades. |

Utensilios para la Caza
|
Con
lentitud llegan después los tiempos del uso generalizado
de verdaderas armas de caza, que van perfeccionándose,
desde las rústicas hachas de piedra del Paleolítico
inferior hasta las flechas y lanzas del superior. |

Utensilios de metal para la agricultura
y caza |
Diez
siglos antes de Cristo el hierro sustituye a los demás
materiales utilizados en la fabricación de armas de
caza, como fueron el cobre, plomo, aleaciones de cobre con
estaño, etc.
La
primera época del Hierro ha sido localizada en Almería,
Galicia y Cataluña. También se utilizaban puntas
de flecha, dardos, hondas, redes, etc. Cabe destacar que asta
el año 204 a.de C. la caza se consideró como
un derecho natural de la persona.
La
dominación romana que va desde el 205 a.de C. a 414
d.de C. se caracterizó en infinidad de capturas para
la diversión en los circos romanos. |
| La
Edad Media va desde el 414 al 492 y la caza practicada fue
a la carrera con caballos y perros.
En
el año 506 en el reinado del Rey Visigodo Alarico II
se encuentran preceptos sobre la propiedad de la caza y la
del territorio en que habita.
Existe
constancia de que las primeras actividades cetreras fueron
realizadas por los visigodos pero solo practicaban la modalidad
de ajo vuelo con azores y otras aves semejantes. |

Cetrería
|

Caza Mayor -.Ciervo |
Desde
el 713 al 1492 de la era cristiana, fueron ocho siglos de
dominación árabe en nuestro país y los
escritos demuestran que el Emir Abd-Aziz ibn Musa se lamentaba
que no existía la caza que deseaba en contraposición
con la abundancia que existen en las montañas cantábricas.
Se han encontrado restos cerca de los montes Degaña
(Oviedo) de ciervo, corzo, osos, cabras monteses, etc. Y existen
referencias contrastadas de grandes cacerías de osos
en el reino de Asturias.
En
el año 770 se reconocen las primeras monterías
o partidas de caza mayor. |
| Respecto
a las armas de caza, en el siglo IX a los naturales de la
isla de Mallorca se les atribuye la invención de las
ballestas.
En
1180 el Rey Sancho VI de Navarra mandó redactar el
“Código de Monterías”.
En el año 1255 el rey Alfonso X el Sabio, promulga
“el fuero real” en cuyos apartados 16 y 17 se
ordena “no se tomen los animales salvajes mientras el
cazador vaya tras ellos”. Escribió una obra titulada
“Código de las Siete Partidas” en la que
cabe destacar “la caza es el arte o sabiduría
de guerrear y de vencer”. Tanto en el Código
como en el Fuero de Soria, la fauna de caza, en terrenos de
propiedad privada, pertenecía al dueño de la
finca.
En
el siglo XIV el infante de Castilla Don Juan Manuel, señor
de Peñafiel, escribió el libro de la caza, basado
principalmente en la cetrería árabe. |

Fernando "el Católico" |
En
el año 1331 se conocen los primeros vestigios de la
pólvora en España.
Hacia
el año 1347 reinando el rey Alfonso XI, aparece el
“Libro de la Montería” dado a conocer por
Pedro I de Castilla.
A
finales del siglo XIV, el Rey Don Enrique III el Doliente
sancionó las Ordenanzas, en ellas aparece una prohibición
digna de resaltar: “cazar en las épocas de cría,
fortuna y nieve”. Este mismo rey mandó edificar
en el año 1405 el Palacio Real del Pardo.
Entre
los años 1480-1484, los Reyes Católicos dispusieron
la recopilación de la abundancia de normas jurídicas
del reino y fue realizado por el jurisconsulto Alfonso Díaz
de Montalvo y publicada con el título general de “Ordenanzas
Reales de Castilla u Ordenamiento de Montalvo”. |
| A
principios del siglo XVI se comienza a utilizar por los cazadores
el arcabuz y el mosquete y fue el rey Carlos I quien hizo
venir de Alemania a los dos mejores fabricantes de armas,
los hermanos maese Pedro y maese Simón Marquant.
En
el año 1552 el secretario real Don Diego de Gracian,
dedicó al Príncipe de Asturias Don Felipe (más
tarde Felipe II) la traducción del celebre tratado
de caza titulado “De Venatione” escrito por el
filósofo-historiador ateniense Jenofontes. Unos cuatrocientos
años antes de Cristo.
En
el año 1598 la subida al trono del rey Felipe III,
señala uno de los momentos más florecientes
de la caza mayor en España.
Este
rey habida cuenta de la escasez de caza, en el año
1611 promulgó una severa pragmática que establecía
“la absoluta prohibición de cazar con lazos,
de armadijos y otras artes semejantes, así como arcabuz
ni otro tipo de pólvora”. |

Carlos I |

Carlos III |
En
el año 1662, el rey Felipe IV promulgó otra
pragmática en la que se prohibía cazar “con
tiro de perdigones de plomo” ni de otra cosa, en Madrid
y veinte leguas en contorno".
Hay
que destacar que en el año 1750, reinando el rey Fernando
VI. , al tener noticias de que las reses de caza mayor que
vivían en el Pardo, estaban causando grandes daños
en los terrenos colindantes, ordenó se iniciara la
construcción de una tapia de piedra que rodeara todo
el coto de caza, la citada tapia alcanzó la longitud
de 100 Km
Uno
de los reyes más apasionados por la actividad cinegética
fue Carlos III, de quien se decía que comenzaba a trabajar
casi de madrugada y todas las tardes se marchaba de caza,
al parecer, solo tres días al año dejaba de
practicarla. Supo gobernar con gran acierto y prudencia mediante
sabias y populares disposiciones, bastantes de ellas, fueron
dedicadas a la protección de la fauna y de la flora.
En el año 1761, creó una compañía
de guardabosques cuya principal misión era la de vigilar
los montes y la riqueza cinegética de los mismos. |
| Entre
la legislación relativa al ejercicio de la caza, hay
que destacar la Real Cédula de 3 de Marzo de 1769,
en ella se disponía "Que la veda absoluta de caza,
en lo general del reino y todos mis dominios y señoríos,
sea y se entienda, publique y observe desde el 1º de
Marzo de cada año hasta el fin de Julio, y en los días
de fortuna y nieve de los siete meses restantes, o por más
tiempo si fuera necesario, o mis intendentes corregidores
y justicias en sus distritos y jurisdicciones le tuvieran
por conveniente y conducente al logro de mis reales intenciones
y consiguiente beneficio de mis vasallos, con el conocimiento
práctico de la situación, clima, costumbres
y demás circunstancias particulares del terreno montuoso,
llano, temprano o tardío en la cría de la caza"
Con
posterioridad se publica la Real Cédula de 1772, estableciendo
la Ordenanza general de Caza y Pesca modificando algunas disposiciones
de la Cédula de 1769, así como la resolución
del año 1773, confirmando la citada Cédula de
1769, sobre conocimiento de las contravenciones de la caza
por las justicias ordinarias, con exclusión de todo
fuero privilegiado. |

Carlos IV |
El
rey Carlos IV, unificó la heterogénea legislación
vigente, redactó el jurista Juan de la reguera, la
Novísima Recopilación de las leyes de España,
publicada en 1805.
Carlos
IV, tenía tanta pasión por la caza que le dedicaba
todas las horas del día, tanto fue así que la
caza fue causa de una violenta escena entre el favorito Manuel
Godoy y el conde de Aranda, quien a pesar de su avanzada edad,
tuvo el valor suficiente de acusar a aquel de empujar al rey
al desenfrenado ejercicio de la caza, desatendiendo altos
deberes, con el fin de tener las manos libres para manejos
sospechosos, que llevaría a la Nación a la ruina.
El conde de Aranda fue desterrado a su tierra aragonesa.
Entre
el 1808 y el 1814, entre la marcha de España de Carlos
IV y la vuelta al trono de su hijo Fernando VII, el daño
que sufrió la riqueza cinegética fue incalculable.
De hecho en el monte del Pardo, fueron exterminados los animales
de caza entre las tropas invasoras francesas por un lado y
los propios vecinos por otro. |
| Durante
la Guerra de la Independencia, y con posterioridad, la riqueza
cinegética sufrió grandes quebrantos. |
| La
Ley General Desamortizadora de 1820, de alto talante individualista
de la propiedad, suprimió los derechos gratuitos de
la caza en suelo ajeno, y la Ley de 3 de mayo de 1823 unidas
a las disposiciones de las Cortes de Cádiz de 1811
y 1813, declaró abolidos los privilegios llamados "privativos
y prohibitivos".
Es
digno de resaltar, que en 1870, el Barón de San Calixto
en su finca de Hornachuelos, estableció un coto de
caza mayor sometiéndolo a rigurosas normas entre la
que destacaba la total prohibición de disparar contra
las ciervas. |

1.870 Prohibición de cazar Hembras
de Ciervo |
Una
de las peores épocas por las que pasó la riqueza
cinegética (casi exterminada), ocurrió por la
poca o nula afición a la caza demostrada tanto por
el rey Fernando VII como por su viuda la reina gobernadora
María Cristina de Borbón, como la hija de ambos,
Isabel II. Este daño culminó con un verdadero
aniquilamiento de la riqueza que quedaba, con la proclamación
de la primera República en el año 1873. |

Alfonso XII fue un maestro en la Caza
Menor |
Todo
cambia desde la elevación al trono de Alfonso XII en
1875. El propio rey compró a su costa, parejas de gamos
y jabalíes que fueron soltados en los montes del Pardo,
al mismo tiempo que ordenó la protección de
los pocos venados que existían.
Este
rey fue un gran aficionado a la caza, y practicó esta
actividad en cotos como Doñana, Picos de Europa, Ledantes
en Santander, Riofrio y muchos otros grandes cotos de Andalucía.
En la práctica de la caza menor era un verdadero maestro,
hasta el punto de que algunos estimaban que la prefería
a la mayor.
En
1879, reinando Alfonso XII, fue promulgada en España
la verdadera primera Ley de caza. La segunda Ley de Caza fue
sancionada el día 16 de mayo de 1902, precisamente
un día antes de ser coronado Alfonso XIII, por tanto
el último día de la regencia de doña
María Cristina de Hasburgo-Lorena. |
| En
honor a la verdad, cabe decir que ninguno de los reyes que
le precedieron ha tenido una tan clara visión como
Alfonso XIII para valorar la enorme importancia deportiva,
social y económica de la actividad cinegética.
Todo cuanto pudiera beneficiar a la fauna española
y a su ordenado aprovechamiento, encontraba el firme y entusiasta
apoyo del rey. Él fue el salvador de especies como
la cabra montés y el rebeco del Cantábrico. |

Cabra Montesa |
| Entre
el informe a Alfonso XIII en el año 1915 y la proclamación
de la II República en el año 1931, gracias al
esfuerzo y amor por la caza de sus propietarios, muchos cotos
de caza fueron la causa de la regeneración cinegética
nacional. Son digno de mención algunos de ellos.
En Ciudad Real: Cabañeros, El Cerezo, El Sotillo, El
Castillo de Prim, El Robledo y las Navas de Estena.
Zona
extremeña-toledana: Las Corcheas Valerio y Malicia
Zona
andaluza-manchega: El Cerrajero Alameda, La Burrucosa y Arroyo
Hondillo
Zona
Meridional: Doñana, El Palacio, La Almoraima y La Marismilla
Zona
Sierra de Hornachuelos: Chamiceros, El Aguila, El Asiento,
El Rincón, La Alta, La Baja, La Mata, Las Aljabas,
Las Mesas del Benbezar, Los Angeles, Mezquetilla, Mezquetillas
de Parias, Mosqueros, Navas de los Corchos, San Bernardo,
Santa María y Torralba.
Zona Sierra de Andújar: El Contadero, El Encinarejo,
El Hontanar de Florez, El Manzano, El Risquillo, El Socor,
La Torrecilla, Los Escoriales, Lugar Nuevo, Montealegre y
Valdelagrana. |
| La
Ley de 4 de Junio de1940, Organizó el Consejo Superior
de caza, Pesca Fluvial y Parques Nacionales, en la que participaban
entidades tan heterogéneas como Gobiernos Civiles,
Delegaciones de hacienda, Juzgados, Servicios dependientes
de Ministerios de Agricultura, Comercio, información
y Turismo, etc., siendo éste el único cauce
legal con suficiente rango jurídico para obligar a
todos los cazadores, que la anticuada Ley de caza del año
1902.
Es
indudable que todo ello trajo consigo un verdadero problema,
que fue subsanado con la promulgación de la Ley de
Caza de 4 de Abril de 1970, en la que participaron La Federación
Española de Caza representada por su Presidente el
Excmo. Sr. D. Jaime de Foxá Torroba, Sociedades Federadas
de Cazadores, propietarios de terrenos cinegéticos,
agricultores y buenos y grandes aficionados. El Ministerio
de Agricultura sometió a juicio de la opinión
pública nacional un Anteproyecto de la Ley de Caza
elaborado cuidadosamente por los servicios competentes del
dicho Ministerio. |

D. Jaime de Foxá |
Este
fue el proceso laborioso, pero enormemente meditado, de la
promulgación de la Ley de Caza de 1970, entre cuyos
múltiples objetivos destacan: garantizar la protección
de la fauna española, asegurar su conservación
y fomento y reglamentar racionalmente su aprovechamiento de
tal forma que exista en todo momento una absoluta compatibilidad
entre las riquezas cinegética, agrícola, forestal
y ganadera del país. |

Paisaje de España |
Esta
Ley fue durante muchos años, (hoy en día en
vigor en algunas Comunidades Autónomas), el más
importante bastión para la defensa de la caza en particular
y de la Naturaleza en general. De hecho trajo consigo una
próspera evolución de la caza en Edad contemporánea,
y consiguió que España fuera un paraíso
natural envidiado por todos.
A
juicio de todos los sectores del mundo de la Caza, la Ley
de 1970, ha sido la mejor Ley que ha existido y sin parangón
con respecto a las actuales Leyes Autonómicas actuales,
que hubieran acertado plenamente si, únicamente se
hubieran limitado a adaptar la Ley del 70 a las normativas
y leyes del siglo XXI. |
La
población humana se incrementa y todo ello trae consigo
una disminución de la riqueza cinegética, sometida
todavía a una fuerte presión depredadora de
fieras y alimañas. |
| La
práctica de la caza ha sido un permanente y profundo
anhelo de las gentes de todos países y épocas,
razón por la cual aparece como un apéndice común
en todas las revoluciones la aireada protesta de las clases
inferiores contra las superiores porque estas habían
acotado terrenos de caza. Sin embargo, una de las primeras
medidas demagógicas en tan agitadas coyunturas, ha
sido siempre invadir dichos acotados y exterminar rápidamente
su riqueza cinegética.
Por
ello se ha dicho con razón que la sensatez de un pueblo
se mide no solo por lo que sabe crear sino también
por lo que sabe conservar.
No
obstante la aparición de la abundante legislación
reguladora protectora de la mayoría de los gobernantes
españoles hacia la riqueza cinegética, ésta
con ciertas alternativas, siguió disminuyendo, año
tras año, en comparación con la creciente demanda
cazadora, hasta que se inició en el siglo XX una apreciable
mejoría en el fomento de la citada riqueza, enturbiada
por las enfermedades que asolaron y siguen diezmando las poblaciones
de conejos. |

Investigación para las vacunas
Momento de vacunación de conejos |
En
efecto: de no ser por estas recientes epidemias, podríamos
decir con toda seguridad que a pesar del gran número
de cazadores 1.200.000 de la perfección de sus modernas
armas y de los eficacísimos medios de locomoción
de que disponemos, en estos momentos tendríamos en
España más animales para ser cazados legalmente
que en cualquiera de los diecinueve siglos anteriores. Y ello
por obra y gracia de una elevada ética deportiva, practicada
por la mayoría de los cazadores, la imprescindible
colaboración sazonada de onerosos sacrificios y continuos
desvelos de sociedades de cazadores, de propietarios de cotos
de caza de carácter privado, imponiéndose una
apropiada gestión a efectos de conservación,
fomento y racional aprovechamiento de su fauna, que nos permite
cierto optimismo generalizado.
Sin
embargo, en la historia reciente de España han surgido
nuevas plagas infinitamente más perjudiciales que la
mixomatosis y la neumonía hemorrágica vírica.
Me refiero a la mas caótica legislación cinegética
de toda nuestra historia, leyes diferentes de caza, 17 licencias
administrativas, decretos y normas contradictorias, prohibiciones
a ultranza y un sinfín de disposiciones que denotan
un total desconocimiento y una ineptitud por parte de aquellos
dirigentes que las imponen que ralla en la imbecilidad. |
Amén
del oportunismo para conseguir suculentas y millonarias subvenciones
que en muchas ocasiones y sin rigor científico de ningún
tipo están acabando con todo lo que tanto esfuerzo
ha costado conservar. |
| Jamás
he conocido a ningún gobernante hacer una reserva o
un parque en un terreno pobre faunísticamente hablando.
Siempre
se “protegen” entre comillas, grandes cotos de
caza donde nunca antes han intervenido. Y la primera medida
que adoptan es prohibir la caza. Doñana, Sierra Nevada,
etc. Para a la vuelta de dos o tres años, ordenar en
secreto y por los guardas, verdaderas matanzas de reses, ya
sea por superpoblación o por enfermedades.
Esperemos
que vuelva a reinar la cordura y nos olvidemos de tanta sensiblería
mojigata en un mundo donde unas recientes encuestas realizadas
por la Real Federación Española de Caza en ciertos
colegios de alumnos entre siete y diez años, en un
86% las contestaciones de esos niños han sido que la
leche no la dan las vacas, sino el tetrabrik, que en esa naturaleza
idílica el saltamontes se casa con la sirenita y que
el león come palomitas de maíz.
De
todo son responsables algunos gobernantes y educadores y así
nos va. |
|