Aunque
pudiera parecer lo contrario, la caza con arco es indudablemente
un procedimiento tradicional de caza que está adquiriendo
relevancia en los últimos años.
Para
su práctica es fundamental un conocimiento detallado del
medio, de los animales a cazar y un dominio del arma. Es preciso
acercarse lo más posible al animal y para ello habrá
que actuar perfectamente camuflado, con el aire a favor y en todo
caso tener buena puntería, ya que la precisión del
arco difiere mucho de la de un arma de fuego.
Constituye
una modalidad de caza ideal para practicarse dentro de espacios
protegidos por la poca pertubación que produce en los animales
siendo un instrumento idóneo para la gestión cinegética.
En
España es precisa una regulación sobre el tema, ya
que existe un importante vacío legal. La Federación
Española de Caza, a través de la Comisión Nacional
de la Caza con Arco, está fomentando la realización
de actividades tales como demostraciones de caza real, que están
teniendo n induduable éxito.
Texto
de Antonio Rebollo Liñán, Delegado Nacional de Caza
con Arco de la R. F. E. C.
En los albores de la humanidad, no sabemos muy bien donde ni cuando;
un hombre desarrolló lo que en aquel entonces debió
suponer un avance tan radical como siglos después supuso
la aparición de las armas de fuego:
El Arco y las Flechas
| Hoy,
milenios después, este arma retoma poco a poco un
lugar en nuestro mundo, en un espacio que jamás debió
de perder:
En la caza deportiva. ¿Qué es lo que hace
a un cazador con arco diferente de los demás cazadores?.
En principio las diferencias no son muy evidentes:
Todos cazamos. Pero es un axioma extendido entre los cazadores
con arco que, para serlo y poder cazar, tienes que ser cazador.
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| Esto
que puede parecer una tontería, se hace muy evidente
si miramos la caza mayor con arma de fuego y la comparamos
con la caza mayor con arco. |
En
primer lugar, utilizando un arma de fuego moderna, el cazador puedra
estar en muchos casos en el límite de las capacidades sensoriales
del animal:
Difícilmente podrá podrá ser oído desde
unos pocos cientos de metros, si es mínimamente cuidadoso.
Difícilmente será detectado, a menos que no sepa nada
de los vientos y se haya bañado en perfume al salir de casa,
difícilmente podrá ser visto, a no ser que no haya
cuidado su vestimenta, eliminado brillos o se mimetice contra el
fondo del medio en el que se intenta el lance.
Segundo, aún utilizando los más modernos arcos de
poleas, el cazador debe llegar a situarse a menos de treinta metros
de su presa:
Totalmente dentro de las capacidades sensoriales del animal, aún
de las más empíricas:
¿Sabías qué, si les miramos directamente parece
que puedan llegar a sentir nuestra mirada? El cazador con arco sabe
que no ha de mirar directamente a su presa durante la aproximación,
si no únicamente en los últimos segundos para soltar
nuestra flecha.
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El
cazador con arco, también sabe que una mínima
brisa, le puede jugar una mala pasada en cualquier momento
a esas distancias, y adopta todo tipo de precauciones para
enmascarar sus propios olores corporales.
El cazador con arco también sabe que a esas distancias
es muy difícil competir con la agudeza visual de
la presa, por ello cuida especialmente su vestimenta camuflándose,
hasta unos extremos que no puedemos imaginar.
El cazador con arco también sabe lo que puede suponer
el más mínimo susurro inadecuado, por ello
se mueve procurando no hacer ruido, si no procurando que
sus ruidos sean lo más adecuados al entorno. |
Y finalmente, el cazador con arco sabe que, además, ha de
saber cazar. Qué ni aún haciendo todo lo ya mencionado
perfectamente, será capaz de conseguir su presa si no sabe
cazarla.
Al final, muchas veces, el cazador con arco, a la distancia adecuada
de su presa, o incluso menos, tensa el arco, apunta y... relaja
la tensión, se pone en pie, descubre su rostro y ve al animal
mirándole confundido y alejarse, como si dudase de si debe
hacerlo, o si deja atrás a un amigo...
El ya ha cazado. Mañana el cazador con arco retomará
otra pista, rastreará las huellas como sólo imaginamos
que lo puede hacer un nativo del oeste americano, y volverá
a cazar...
Quizás en esta ocasión decida soltar su flecha y lleve
carne a casa... o se limite a pasarse un tiempo, que a él
le parecerán horas, sentado o en cuclillas a escasos metros
de su presa, sabiendo que, otra vez, la ha cazado.
Puede que quieras introducirte en este mundo, o quizás, tan
sólo experimentarlo en alguna ocasión... Pero lo que
si os aconsejo es que de una u otra forma os asesoréis siempre
por profesionales.
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