Se
trata de una modalidad de caza, típica de las Islas Baleares,
en la que el hombre tiene muy poca intervención, ya que la
función primordial la realiza el perro.
El
hombre se limita a dirigir al perro, que es quien captura los conejos
y los entrega vivos. El
podenco Ibicenco se basa en su fino olfato, oído y su inteligencia
para capturar los conejos. Para ello da enormes saltos de más
de dos metros de altura que le permiten ver y oír al conejo
para después capturarlo.
Llama
la atención el que en vez de perseguir al conejo lo que hacen
es cortarle el paso. Se suelen utilizar hasta seis perros. No suelen
ladrar salvo cuando en la persecución llegan a visualizar
la pieza.