Esta
modalidad, junto al aguardo, es probablemente la modalidad de
caza mayor en la que el cazador se encuentra más integrado
con el entorno natural, se realiza de manera individual y consiste
en la localización y aproximación a la res durante
el día.
En
nuestro país, y según las características
del terreno, la aproximación se efectúa a partir
de una visualización directa del animal, generalmente
es utilizada en momentos especiales como la berrea y la ronca.
La
excepción la confirma el jabalí, que se caza generalmente
en montería y a la espera. |