Esta
modalidad se practica a caballo y con perros, en las noches de luna
llena, los perros han de ser de rastro y agarre y se realiza sobre
el jabalí.
Una
vez que el animal ha sido agarrado, el cazador desmonta y, a cuchillo
ha de dar muerte al animal. Esta modalidad nació en Extremadura
desde donde se extendió a toda Andalucía.