Esta
modalidad tradicional se encuentra en desuso y se practica a caballo
y con perro que cace muy corto sobre jabalíes y ciervos.
La
aproximación a las piezas ha de ser extremadamente cautelosa,
y la compenetración entre jinete - cazador y montura tiene
que ser máxima, teniendo en cuenta que el cazador debe disparar
soltando totalmente las bridas y el efecto de la detonación
en el caballo puede provocar una reacción no prevista.