Es
una modalidad tradicional que se practica a caballo y con perros
que cacen corto y se ejecuta sobre jabalíes.
Se
utilizan garrochas de unos tres metros de longitud acabadas en punta
de lanza y con cruceta. De tradición principalmente andaluza
se ha practicado hasta tiempos relativamente recientes en Doñana.
El
lanceo recuerda claramente el acoso y derrivo practicado sobre los
toros bravos y apartado de reses.