Se
trata de una modalidad de caza que se viene practicando desde tiempo
inmemorial en las Baleares. En síntesis consiste en la captura
de los zorzales aprovechando su paso hacia los dormideros o comederos,
dependiendo si el puesto es de mañana o tarde. El cazador se
coloca con la red en los pasos más querenciosos y pliega la
red al paso del zorzal.
Por
ello no cabe duda de que se trata de un procedimiento de caza selectivo,
ya que si se captura una especie no cazable se la suelta inmediatamente
sin daño alguno y por supuesto es no masivo, ya que los zorzales
se capturan de uno en uno.
La
Consejería de Agricultura de Baleares autoriza unos dos mil
permisos por año, con un cupo de veinte capturas por cazador
y día. en todo caso hacer el cupo es harto difícil.
La
adversidades climatológicas tales como la lluvia, viento, niebla
e incluso otras como el ganado, paseantes, etc... hace que no siempre
se den las condiciones óptimas para practicar esta modalidad
de caza.