Festival Internacional de Cetrería de Emiratos Árabes Unidos
Por Manuel Diego Pareja-Obregón de los Reyes.
Delegado nacional de Cetrería de
Pocos países pueden presumir de tan arraigada cultura y sentimientos en torno a la figura del halcón. Pero no debería comenzar escribiendo un artículo sobre Emiratos, sin hablar de Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan. Un hombre con una visión de futuro excepcional y que ha desbordado y colmado todas las previsiones imaginables. En 1971 planifico y propuso a los restantes Jeques, la unificación de los siete emiratos y la dirección de los designios de su gente; a sabiendas de que el oro negro era un bien perecedero, concibió la idea de crear las mas modernas y espectaculares ciudades a la par que conservaba sus atávicas tradiciones, haciendo compatible desarrollo y tradición.
Después de cuarentas años, los señores del desierto, pasean orgullosos sus aves a bordos de modernos automóviles, al mismo tiempo que saborean té a la luz de una candela al respaldo de una Jaima de finos bordados de Damasco. Reproducen gerifaltes en sofisticadas y caras instalaciones dirigidos por maestros occidentales, a la par que siguen adiestrando sus halcones tras el vuelo de las houbaras, cumpliendo rigurosamente los mismos preceptos que heredaron de sus ancestros. Y vuelan en modernos Boeing a las más recónditas zonas de caza, mientras siguen reproduciendo enérgicos caballos árabes y manteniendo viva las más puras líneas de dromedarios y de resistentes salukis.
A sabiendas de que lo que representa la cultura para toda sociedad, Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan, impulsó la cetrería y la protegió contra los avatares del tiempo y el desarrollo a ultranza. Hoy se puede decir que no se concibe la vida en los Emiratos Árabes, sin la presencia constante de los halcones en la rutina diaria de los señores del desierto.
Según estimaciones, se calcula que solo en EAU cien mil emiraties practican la cetrería. La presión sobre la caza local es tal, que ha sido necesaria la ubicación en distintos países de granjas de houbaras.
Para evitar la desaparición de la especie y colmar las necesidades del colectivo de cazadores habría que reproducir anualmente unas 50.000 aves. Si se piensa que en el año 2.000 solo se sacaron 17 pollos, se comprende que hasta hace muy poco, semejante cifra en apariencia, pudiera parecer un sueño. El proyecto, sin embargo tiene vistas de convertirse en una autentica realidad, como demuestran los 20.000 especimenes obtenidos este año en las instalaciones del norte de Marruecos.
La Caza
La belleza y la armonía existente en los textos árabes antiguos dedicados a la caza, solo es comparable al vuelo que desarrollan los propios halcones.
El beduino, sabio por experiencia, memoriza y perpetúa sobre el papiro su rutina diaria, amén de todo aquello que le refirieron sus mayores.
De esta forma, impreso sobre las amarillentas hojas de un viejo manuscrito, se puede leer el siguiente refrán que hace alusión a la forma de cazar del halcón peregrino…
“Se eleva con la suavidad de una plegaria, y desciende con la rapidez de una maldición”
Las expediciones de caza se preparan durante meses. Ante la escasez de presas en la península arábiga, los responsables de las partidas de caza viajan con antelación a los desiertos de Pakistán, Marruecos y a las bastas llanuras de Mongolia, localizando en sus desplazamientos, aquellos lugares con más abundancia de houbaras.
Luego, se alzan en el desierto los campamentos, se abastecen de víveres y se avisan a los halconeros. Finalmente llegan los príncipes y comienzan el espectáculo.
Contemplar en vivo y en directo una acción de caza semejante, es una experiencia que perdura en la memoria de por vida. Los halconeros, instalados cómodamente en modernos todo terrenos, muchos de ellos diseñados en sus países de origen exclusivamente para la practica de la cetrería, baten el terreno a la búsqueda de aquellas señales que indiquen la presencia de las tímidas avutardas. Los beduinos, especializados desde niños en estas lides, descubren huellas frescas en la arena. Se desencaperuza un oteador, en este caso una experimentada prima de halcón sacre cargada de años.
Sus ojos, negros como la misma noche, escrutan el horizonte, y con un balancear casi imperceptible de cabeza, inicia el vuelo. ¡El rugido de los potentes motores de los automóviles marca el inicio de la persecución! Los chóferes de la caravana, procuran por todos los medios no perder de vista la estela de plumas del halcón liberado que finalmente, termina posándose sobre la arena a unos
El silencio es absoluto. Se recoge con cautela el oteador y se descorre con delicadeza el cerradero de la caperuza del halcón que volará primero.
¡A semejanza de una aparición celestial, una enorme masa de plumas miméticas, se arranca a escasos metros de la comitiva ¡ Y el halcón libre de la caperuza que cegaba su vista, sale en pos de la houbara.
Es una persecución muy igualada, ¡De poder a poder! con la salvedad de que la houbara duplica en peso al halcón. A veces, las houbaras mas valientes, al verse acorraladas le hacen cara a su agresor, y como si de un pollo ingles de pelea se tratase, eriza las plumas de su
cabeza e intenta patearlo. Otras, buscan la salvación en la altura del cielo, comenzando una persecución de las que hacen historia y crean leyendas en las candelas de los campamentos en torno a ciertos halcones.
Antiguamente, todo señor que se preciase de su regio origen, tenía que cobrar como mínimo, cien houbaras diarias con su equipo de halcones. Ahora las cosas son distintas, y los príncipes del desierto, concienciados de que las houbaras son un bien perecedero, limitan sus cacerías y protegen la especie en todo su rango de distribución.
Aunque han adquirido halcones para sus equipos, como puedan ser los gerifaltes en todas sus libreas e híbridos de grandes proporciones, el halcón sacre, y el peregrino nórdico, siguen siendo aves muy apreciadas por los emiraties. Recientemente, el gobierno de Emiratos, ha subvencionado un proyecto para apoyar y recuperar la población de halcones sacres en las llanuras de Mongolia. Dirigido y coordinado por el doctor Nick Fox, han sido instalados cuatro mil nidos artificiales, de los cuales se ha constatado la ocupación del 6 % durante el primer año.
Se espera que para la próxima primavera el índice de ocupación de los nidales aumente progresivamente hasta un 20 %.
El Festival
En 1976, el presidente de EAU, Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan, presidió la primera cumbre internacional de cetrería que se organizaba en territorio árabe. Ahora, cuando se celebran 40 años de la unificación de los siete Emiratos, su actual presidente Khalifa bin Zayed Al Nahyan, accedió gustosamente, a que su país fuera la sede del II Festival Internacional de Halconería.
Jamás hasta la fecha había tenido lugar una concentración semejante de halconeros procedente de todos los rincones del mundo. El desierto de Al Aín, la ciudad de los oasis, se convirtió por unos días en el centro de atención de la cetrería internacional. La organización del evento corrió a cargo del halconero británico Nick Fox.
Dentro de la programación existieron dos fases bien diferenciadas: Los días dedicados a la caza, con la instalación de un campamento en una reserva en pleno desierto, donde se representaron escenas cotidianas de las costumbres de los beduinos en su medio natural….con partidas de caza en dromedarios, carreras de salukis, y modernas demostraciones con aviones teledirigidos a los que daban
caza los halcones, además de varias competiciones de velocidad a señuelo en línea recta con gerifaltes y grandes híbridos. Y el Festival propiamente dicho, que tuvo lugar en el mismo centro de la ciudad de Al Aín, en los jardines del antiguo fuerte Al Jahili, con modernas instalaciones, muchas de ellas cargadas de historia y tradición en sus orígenes, como las Yurtas asiáticas o los Tipis canadienses, que despertaron la admiración y la curiosidad del público asistente.
Como colofón, se habituó una amplia pradera, para las recreaciones de caza y el desfile de cetrería, donde participaron todas las delegaciones presentes, con una representación de cetreros españoles.
Entre los actos paralelos, destacar las conferencias que tuvieron lugar en los salones del hotel Rotana de Al Ain, a cargo del estadounidense Frank Bond, del halconero mejicano Adrián Reouter y del español Fernando Feás Costilla
y la recepción ofrecida por
Por último hacer referencia al presente que

Actualizado (Martes, 17 de Enero de 2012 16:13)


