La Ibérica de Field Target. España, Portugal y viceversa

Escena típica de competición de una escuadra en la que un tirador dispara y los otros dos controlan el procedimiento.

Escena típica de competición de una escuadra en la que un tirador dispara y los otros dos controlan el procedimiento.

18 de octubre de 2018

Creada en 2011, la Ibérica de Field Target continúa en su octava edición como una de las competiciones de Field Target más emblemáticas de la península. Año tras año deportistas portugueses y españoles se enfrentan, con sus impresionantes armas de aire comprimido, a un circuito de 100 blancos distribuidos a lo largo del monte con la finalidad dilucidar cuál de los dos países tendrá el honor de grabar el nombre en la placa del Trofeo Ibérico.  Tres categorías, PCP de más y menos de 16 julios y pistón, sumarán los puntos de los dos mejores de cada una de ellas y de cada país para resolverlo. E igualmente, a nivel individual, todos los tiradores optarán a ser uno de los tres primeros clasificados con lo que sus nombres y apellidos quedarán impresos en la placa del impresionante “Trofeo Ibérico”.

Igualmente, y no menos importante, es la competición en la que la hermandad y la rivalidad deportiva hispano-lusa se entremezclan dejando, en la impronta de todos, el deseo de que llegue la siguiente edición.

Invitados por el presidente de la asociación anfitriona, D. Ángel García, y guiados por el Delegado Nacional de Field Target, D. Fernando Hernández, visitaron el recorrido de competición  el Presidente y Vicepresidente de la Federación de Madrid, D. Antonio García y D. José Maderuelo, y el Delegado de Competiciones D. Camilo Hurtado, quienes se mostraron muy sorprendidos por la vistosidad y espectacularidad de los escenarios de algunos puestos de tiro, así como su admiración por los equipamientos y habilidades desplegadas por los deportistas para conseguir abatir los objetivos.

D. Antonio García, D. Camilo Hurtado y D. José Maderuelo atendiendo a las explicaciones de D. Fernando Hernández.

Antonio García, Camilo Hurtado y José Maderuelo atendiendo a las explicaciones de Fernando Hernández.

España, favorita por contar con cerca de 80 tiradores, algunos de ellos con un buen nivel competitivo, no pudo con Portugal, quien, con menos de 20 tiradores, pero de un gran nivel en las tres categorías, iban a darlo todo hasta el último blanco.

En PCP de menos de 16 julios (categoría internacional), la Antonio Suárez, con un tremendo 48/50 del segundo día (Total:  90 ) ,  y Juan Vicente Lumbreras, con un total de 89, sacaron una ventaja a Portugal de 2 puntos, ya que Ana Pereira con 89 ( logró su segunda plaza tras ganar en la primera vuelta del desempate a Juan Vicente) y  Luis Barreiros desde su 5º puesto sumó 88 puntos.

Antonio Suárez (España), ganador en PCP potencia internacional.

Antonio Suárez (España), ganador en PCP potencia internacional.

En PCP de más de 16 Julios, Emilio Palomares (1º) con 82 y Andrés Redondo (3º) sumó 74 para España, lográndose una nueva ventaja sobre Portugal ya que Flavio Días (2º) sumó 80 y Joao Benjamín (4º) 72, con ello el parcial volvía a ser a favor de España con otros 4 puntos más, lo que daba una ventaja de 6 puntos.

Emilio Palomares, ganador en PCP potencia <24j.

Emilio Palomares, ganador en PCP potencia <24j.

Pero el compacto equipo portugués de pistón dio la sorpresa gracias a uno de sus tiradores, no en vano décimo en el pasado mundial de Polonia, Gonçalo Cândida, logró 81 puntos totales con un increíble 44/50 en su primer día, el segundo clasificado fue el también portugués  Bruno Silva, quien metió 75 puntos; detrás, y en una piña, dos españoles con 74 puntos: Paco Marín y Roberto Caballero quienes tuvieron que desempatar por el 3.er  puesto individual resolviéndose a favor de Paco en el turno de Rodillas. Con ello, Portugal obtenía 8 puntos superando a España por tan solo dos blancos de los 600 a los que dispararon los seis mejores tiradores de cada país. Portugal 485, España 483. 

Gonçalo Cândida, Portugal, ganador en Pistón y héroe del equipo portugués.

Gonçalo Cândida, Portugal, ganador en Pistón y héroe del equipo portugués.

“Blanco a blanco”,- se decían los tiradores; “solo es fácil el que ya ha sido derribado” - decían los más experimentados por mucho que el objetivo estuviera a tan solo 10 metros. Un simple error de concentración en las cinco horas de competición de cada día en por ejemplo el procedimiento de ejecución y a dios dos puntos. Así lo sufrió Paco Marín, quien en posición de De Pie, y tras abatir los dos primeros, se enfrentó al tercero, un “aparente regalo” a 14 metros con área de derribo de 40 mm, pero…un error en el procedimiento, provocó que no reseteara la torreta de altura dejándola en una vuelta menos. El resultado fue un disparo un centímetro por encima, un cero, al que se sumó otro más cuando en la calle siguiente el disparo impactó en el cuello de la silueta, y a dar gracias, ya que, de haber sido un disparo lejano sobre una silueta muy tiroteada, no hubiera visto el fallo y por lo tanto hubiera seguido disparando a vuelta cambiada. Lección aprendida: Hay que poner topes mecánicos a la torreta de deriva para impedir que vuelva a ocurrir.

En cuanto al recorrido se dividió en dos sectores en los que la dificultad no radicó ni en las distancias largas, ni en puestos de “obligatorias” exigentes, en absoluto, la gran mayoría de los blancos se podrían calificar de muy asumibles, e incluso de fáciles sino fuera por dos factores que definieron esta competición: La presión competitiva y el viento de La Cabrera.

La presión la pone el propio nombre del evento con el prestigio y reconocimiento que conlleva en la comunidad de Field Target lograr estampar el nombre en el trofeo por delante de casi 100 competidores.

El viento de La Cabrera es de los más tramposos del circuito nacional y de los que más impresiona, cuando por ejemplo te colocas en el puesto que denominan el “nido del águila”, donde, entre dos rocas de granito, el tirador tiene a sus pies una vertical de más de 10 metros de altura y blancos situados entre los 30 y los 15 grados hacia abajo y los 20 y los 45 metros de distancia. Todo un reto posicional, predictivo, y de puesta a punto de resignación cuando el viento entra como un sifón entre el granito desde el que estás apuntando sin saber de verdad de qué lado viene. 

Este trofeo, cuyas áureas proporciones disimulan sus más de 3,5 kilos de peso,  distribuidos en una peana de olivo que aun desprende olor a aceituna fruto del aceite de oliva con el que lo miman,  y su simbólica retícula de acero de un centímetro de espesor, cortada con  chorro de arena,  quedará en custodia lo que queda de año en manos de la anfitriona, la  Asociación Zona Centro de Field Target (AZCFT), hasta que en el 2019 viaje a Galicia, donde se disputará la revancha antes de volver nuevamente a Portugal en el 2020, y regresar nuevamente a Euskadi en el 2021.

Clasificación

Para más información y resultados: www.azcft.com

Texto: Josean Sancho (Sanjon)

Fotos: Silvia Cano.

 

 

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